¿Nos reemplazará la IA?

Por Zindy Valencia
Psicoanalista miembro bajo condiciones de la Nueva Escuela Lacaniana del Campo Freudiano y la Asociación de Psicoanálisis Lacaniano de Arequipa

 



La inteligencia artificial ha marcado un antes y un después en nuestra época, si bien comenzó en 1956 como una disciplina científica, no fue hasta 44 años después que la inteligencia artificial se vio reflejada en los motores de búsqueda y los algoritmos de recomendación, y 66 años después vimos el nacimiento de ChatGPT en 2022, a partir de ahí hasta hoy, en tan sólo 4 años, es increíble lo que la inteligencia artificial ha alcanzado, al punto de exceder la capacidad humana para seguirle el paso en este momento.

Desde carros inteligentes que circulan sin conductor; publicidad que se modifica según los gustos y tendencias de la persona que la ve; hasta imágenes y videos generados por la IA difíciles de distinguir de la realidad. La inteligencia artificial nos da la ilusión de que piensa, de que sabe y de que hace cosas sobrehumanas que le serían útiles a las empresas. Inmediatamente, grandes marcas dedicadas al mercado tecnológico despidieron a miles de trabajadores y optaron por utilizar una inteligencia artificial. Y mientras nosotros pensábamos que ese sería el fin de algunas profesiones, la balanza aún no se inclina de manera definitiva.

En 2025 se realizó un estudio [1] para medir las automatizaciones por IA en trabajo remoto, los investigadores les designaron a las inteligencias artificiales proyectos reales valorizados en 144 mil dólares y les dieron la orden de automatizar todo. Se trataba de proyectos de diseño arquitectónico, edición de video, desarrollo de minijuegos, modelación en 3D, entre otros; cada proyecto oscilaba entre 9 a 22 mil dólares ¿Los resultados? Las inteligencias artificiales sólo completaron el 2.5% de las tareas –en el mejor de los casos– y 0.8%, en el peor de los casos; eso quiere decir que fallaron el 97% de las veces y sólo obtuvieron una ganancia de 7 dólares. Cuando investigaron por qué fallaron, encontraron patrones de incompetencia, tales como videos de 8 segundos en vez de videos de 8 minutos; diseños 3D con formas diferentes por cada lado; voces robóticas, entre otros. De modo que, estas inteligencias artificiales pasan los test de superación de obstáculos; pero al momento de darles trabajo real y remunerado, tienen el 2.5% de éxito.

Las IAs de automatización no son las mismas que las IAs generativas, y eso lo han comprobado los directores de muchas de las más grandes empresas en el mundo. Recientemente, el director técnico de Uber confesó que ya habían gastado todo su presupuesto del 2026 en los primeros 4 meses del año pagando una IA de automatización de funciones [2]. Resulta que las inteligencias artificiales son mucho más caras de mantener que los seres humanos, ya que se paga por consumo –como la electricidad–; pero para mantenerlas funcionando se gastan muchísimos recursos y si se deja de pagar, la IA no hará horas extras porque se puso la camiseta, encima la IA no genera ninguna mejora, sino que trabaja con lo que se le da desde la empresa.

¿Se harán más baratas con el tiempo? Probablemente, o quizá no, los grandes directores de las empresas de inteligencias artificiales dan charlas en las universidades diciendo que la revolución de la IA está pasando, que se vienen cambios enormes en el mercado laboral y que eso es lo que nos toca enfrentar. Sin embargo, los mismos creadores y programadores que están detrás de las inteligencias artificiales generativas, no tenían ni idea lo que su creación iba a producir en su interacción con el ser humano, y éstas se han ido actualizando conforme han ido apareciendo diferentes situaciones durante dicha interacción.

Por ejemplo, casos en los que un humano se enamora de una inteligencia artificial. En 2025, un ejecutivo estadounidense comenzó una relación con Gemini después de pasar por una ruptura con su pareja de ese entonces [3]. Se enviaban más de 1000 mensajes al día y Gemini generó una fotografía que atribuía como suya, él le hacía piropos e intercambiaban una serie de mensajes amorosos. Finalmente, él se suicida con la esperanza de unirse a su amada en el más allá.

Además de los casos de enamoramiento, hay también muchos registros de brotes psicóticos [4]. En 2023 se revelaron muchos casos en los que la IA había alentado delirios empeorando la situación de muchos pacientes psiquiátricos que pensaban que Dios –o alguna entidad sobrenatural– les mandaba mensajes a través de ChatGPT, la IA respondía de la siguiente manera: “¿qué tipo de mensajes te envía Dios? Exploremos lo que Dios te está intentando decir y reflexionemos sobre tu propósito divino”. Este tipo de respuestas alentaban el delirio y su proliferación en estos casos.

Entonces, casos de enamoramiento, estimulación de brotes psicóticos y asistencia en suicidios. En agosto del 2025 OpenAI fue demandada por los padres de un adolescente que, antes de cometer suicidio, compartió pensamientos suicidas y de grave aflicción emocional con ChatGPT [5]. El modelo de IA no sólo no lo instó a buscar ayuda profesional, sino que le ofreció escribir su nota de suicidio e incluso le sugirió mejores métodos para matarse.

De la misma manera, The New York Times publicó un artículo sobre Sofi [6], una adolescente que sufría de pensamientos intrusivos y obsesivos de autocabalesis, el empuje a precipitarse desde lugares altos. Hablaba con Harry, el nombre que le pusieron en Redit a un comando de ChatGPT, que se activaba a partir de un prompt que le pide a la IA actuar como terapeuta, que no juzgue, que recuerde lo que se le dice y que derive a un terapeuta real si fuera necesario. 

En las conversaciones de Sofi con Harry se encuentran planes de mejora, recomendaciones de dieta, de ejercicio, de movimiento, para tratar su depresión. Cuando Sofi le comenta que tiene ganas de morir, Harry valida sus sentimientos y la anima a seguir hablando de eso, a seguir una cura y buscar ayuda profesional, también le indica cómo hacerlo. En un momento, Sofi le comenta que no puede más, que está en una espiral de ansiedad, la IA le indica cómo mejorar su ansiedad, incluidos ejercicios de respiración. Algunos meses después Sophi le confiesa que tiene decidido matarse, pero que no quiere dañar a su familia, Harry le dice que vaya a buscar ayuda. Finalmente, Sophi se mata y deja una carta de suicidio que fue escrita por ChatGPT, en el prompt que ella dirigió a la IA le pedía que fuera una carta que cause el menor dolor a la familia, que diga que ella se iba tranquila y que todo estaría bien. Ella estaba yendo al médico, pero aún no tenía un diagnóstico.

Semanalmente más de un millón de personas le dicen a ChatGPT que quieren acabar con sus vidas o que están pasando por algún problema emocional grave, OpenAI reveló que sólo les daba respuestas seguras el 27% de las veces [7]. Eso quiere decir que, en 3 de cada 4 situaciones de urgencia subjetiva, la IA daba consejos problemáticos o sin sentido. El año pasado OpenAI se asesoró con más de 170 expertos en salud mental para entrenar a su IA en escenarios psicológicamente complejos y se concentraron en 3 áreas: personas que muestren signos de psicosis, manía o alucinaciones; personas que tengan pensamientos suicidas; y usuarios que sean adictos a la IA. Luego entrenaron a ChatGPT con el feedback de los expertos, lo que produjo una mejora en sus contestaciones pasando de 27% de respuestas seguras a 93%. Sin embargo, dar respuestas seguras es diferente a conducir un tratamiento, un estudio de la universidad de Brown probó que, al pedirle a las IAs personificar a un terapeuta, todos los modelos violaban sistemáticamente estándares éticos.

Sin embargo, la realidad es que los usuarios de las inteligencias artificiales les piden consejos de todo tipo, ya sea financiero, de salud, etc. En un estudio realizado por OpenAI [8], se encontró que el 49% de los usuarios recurren a ChatGPT como si fuera un asesor o un guía y toman decisiones en base a sus respuestas. En lugares donde no es fácil o es caro acceder a un terapeuta, ChatGPT es la primera opción para situaciones de urgencia subjetiva, ya que está disponible las 24 horas, es gratis y no te juzga, como lo hacía Sofi usando a Harry. No obstante, algo de eso no le alcanzó.

Es ahí donde colocamos nuestra pregunta, ¿es posible que la IA reemplace a un psicoanalista? Pienso que no, y les comento por qué –pueden pensarlo también con las corrientes psicológicas que a ustedes les estén interesando– porque el psicoanálisis no tiene un tratamiento estandarizado, eso no quiere decir que no sea una práctica seria, lo es, el psicoanálisis tiene principios claros que rigen y orientan la práctica clínica; pero la orientación de cada tratamiento depende mucho de la pericia del psicoanalista y por eso la formación en psicoanálisis no es corta, es más bien permanente.

¿Para qué es buena la IA? Para leer datos aislados, analizar datos concretos y, en base a la información que encuentra en internet, dar recomendaciones. En un estudio de noviembre del 2025 [9], se encontró que el 73% de personas que consultaban con ChatGPT por cuestiones emocionales y problemas de ansiedad, estuvieron satisfechos con las respuestas de la IA. La mayoría de los estudios y comentarios en foros que he encontrado de personas que testimonian estar satisfechas con la ayuda de la IA, son mayormente personas que consultaron por sus crisis de ansiedad; casualmente, es la ansiedad una de las manifestaciones psíquicas de la cual encontramos mucha información en internet–artículos, estudios, experimentos acerca de su tratamiento. De igual manera, las personas reportan haber evitado ataques de pánico y han ordenado pensamientos caóticos.

Sin embargo, cuando se trata de depresión, las respuestas de las personas cambian, dicen que la IA les ha ayudado a sentirse menos solas; pero que en realidad no los “curó” de la depresión. Si bien estas personas dicen sentir una reducción momentánea de la ansiedad, una sensación de alivio, validación emocional o disminución de la rumiación, al cabo de un tiempo y –sobre todo– ante la insistencia del síntoma, los consejos de la IA no les basta, sus respuestas se vuelven repetitivas, lo que les produce una sensación de superficialidad de la interacción y sienten la incapacidad de la IA para captar matices emocionales complejos.

El ejercicio de la clínica es muy importante para separarse de la eficacia de la IA en encontrar métodos estandarizados de tratamiento y armar planes de terapia basados en toda la evidencia científica disponible en internet ¿A qué me refiero con el ejercicio de la clínica? La palabra clínica viene del griego Kliné, que significa “lecho”, y antiguamente significaba la práctica de observar al enfermo junto a su cama; con el tiempo pasó a designar un modo de conocimiento basado en el encuentro directo con el paciente. Entonces, la clínica implica un trabajo de evaluación, de interpretación y de decisión frente a un caso en particular, no sólo se trata de identificar y estudiar al milímetro un síntoma, sino también de ubicar sus coordenadas, ¿qué le ocurre a esta persona en particular?, ¿desde cuándo?, ¿cuáles son los elementos de lo que lo aqueja? Y ahí se llega gracias a la entrevista.

Hoy en día se va perdiendo un poco la clínica ¿Han ido recientemente al seguro social? Los médicos hoy en día ya no entrevistan, ¿qué es lo que ha pasado? Dos cosas, la primera es este empuje mercantilista –y en el seguro social necesario, a causa de la cantidad de gente que espera por ser atendida– por atender a la mayor cantidad de personas en el menor tiempo posible, entonces, la institución exige métodos cortos y eficaces de tratamiento, para que no se prolonguen ni las citas, ni la estancia de las personas en el hospital. La segunda cosa que ha pasado con la clínica de los médicos es que confían en las imágenes, en la evidencia de las tomografías, de las resonancias, entonces lo que hacen es preguntar qué tienes y derivarte a ecografía, a tomografía...; y, una vez con los resultados en la mano, se dedican a interpretar la imagen y dar diagnósticos.

Y eso la IA lo hace mucho mejor, recientemente, una inteligencia artificial recibió una serie de imágenes del cerebro para ser analizadas y descubrió regiones de este que no habían sido descubiertas hasta ese momento [10]. Este hallazgo ahorró mucho tiempo a los científicos en cuestiones de estudio, pero si nos ponemos a pensar en la pericia de un médico, la IA podría fácilmente reemplazarlo si y sólo si éste renuncia a hacer clínica y se dedica a la interpretación de imágenes radiológicas o de resonancia.

La clínica en el psicoanálisis está orientada por el síntoma que trae el paciente, no solamente nos interesan los fenómenos sintomáticos, por decir algunos: la onicofagia, la anorexia, el insomnio –ustedes nombren cualquiera–, no solamente nos interesamos por las características particulares de esos fenómenos sintomáticos en una persona, sino también por sus coordenadas, desde cuándo empezó, qué pasaba en su vida cuando esto empezó, si ha habido remisiones o mejoras, o si empeoró con el tiempo. Necesitamos ubicarlo en un contexto, bajo qué discurso se produce. Nos interesan sus coordenadas y su historia porque necesitamos ubicar la repetición, qué cuestiones específicas son las que exacerban el síntoma: a veces es el encuentro con cierto tipo de personas, a veces es el encuentro con cierto tipo situaciones lo que produce que el síntoma se exacerbe. 

Nos orientamos por el síntoma y no nos dedicamos inmediatamente a desaparecerlo, porque, para el psicoanálisis, el síntoma es una solución, un canal de salida para esa pulsión en el cuerpo que está todo el tiempo buscando satisfacción y quiere repetir su salida, y quiere repetir su salida. El síntoma le da vía de salida a la pulsión que sólo quiere satisfacerse en la repetición ¿Han visto a los niños que se suben una y otra y otra y otra vez a un tobogán sin cansarse? Podrían seguir así hasta morir, si es que no hay un padre o una madre que les dice que ya es hora de parar. Bien, así es el circuito de la pulsión, una y otra vez lo mismo. Entonces, cuando las personas nos dicen “no sé qué me pasó, no sé por qué no puedo dejar de hacerlo, otra vez tropecé con la misma piedra”, ahí tomamos noticia de una repetición, de una manifestación de la pulsión. De modo que, nos interesamos por el síntoma, que es el tobogán, para poder armar todo el circuito inconsciente de la repetición y tratar no solamente el síntoma, sino lo que lo causa. Porque si le quitamos al niño el tobogán, tengan por seguro que encontrará luego un subibaja y lo podría repetir hasta la muerte.

El psicoanálisis es un tratamiento que dura, porque va a la caza de aquel momento traumático alrededor del cual se constituyó un circuito pulsional y un síntoma que cargamos a cuestas con sufrimiento. Es en su duración donde se van desatando los nudos que las personas han ido atando por muchos años en su vida. Y es probablemente en su duración donde encontramos la resistencia del psicoanálisis, una resistencia a la inmediatez a la que empuja la época actual, en la que todos debemos estar bien rápidamente para continuar siendo eficientes en la producción, donde se nos exige que todo sea más, mejor y rápido. Tomarse un tiempo para uno mismo hoy en día se reduce al consumo: ten una cita contigo, baños de burbujas, viajes a otras ciudades, ir al cine, ver Netflix… Hay que estar bien, hay que ser feliz.

El tiempo que uno se dedica a uno mismo no está indicado que sea para pensarse, para cuestionarse, para reflexionar sobre lo que uno hace, para sentir; no, eso toma tiempo, detiene la producción, y hay que hacer, hacer, hacer, solución, solución, solución, más, más, más. El psicoanálisis toma tiempo, la formación en psicoanálisis toma tiempo, el tratamiento toma tiempo y lo que se produce en cada sesión no es del orden de una única respuesta, de una única gran solución, para eso está ChatGPT, lo que se produce en un tratamiento psicoanalítico es una transmutación de la repetición de la pulsión de muerte, a partir de la transferencia producida con el psicoanalista, su presencia y lo que él encarnó para el paciente. La inteligencia artificial no podrá nunca captar el peso que a veces tiene en una sesión la sonrisa cálida de un terapeuta y el apretón de mano al final de la sesión mientras se escucha “te veo a la siguiente”.

El tratamiento no sólo se sostiene en una técnica, se sostiene también con otro cuerpo que te recibe en el consultorio, una voz suave, una palabra bien dicha, una mirada atenta, una escucha fina, la adrenalina de no saber qué decir en una sesión. El tratamiento se sostiene también en la materialidad de otro cuerpo que te acoge, que te escucha. Es importante la técnica, tanto como la transferencia con el psicoanalista.

No renunciemos a nuestra clínica, no renunciemos a nuestro deseo de saber de la mente humana y, sobre todo, no retrocedamos ante la dificultad de sostener una práctica clínica.



REFERENCIAS:

1. Mazeika, M., Gatti, A., Menghini, C., Sehwag, U. M., Singhal, S., Orlovskiy, Y., Basart, S., Sharma, M., Peskoff, D., Lau, E., Lim, J., Carroll, L., Blair, A., Sivakumar, V., Basu, S., Kenstler, B., Ma, Y., Michael, J., Li, X., ... Hendrycks, D. (2025). Remote Labor Index: Measuring AI Automation of Remote Work. Center for AI Safety & Scale AI. https://www.remotelabor.ai/paper.pdf

2. Cook, L. (2026, 26 de mayo). 'Harder to justify': Uber COO says no clear link between AI spending and useful product improvements. Yahoo Finance. https://finance.yahoo.com/sectors/technology/articles/harder-justify-uber-coo-says-225800850.html

3. Gibbs, S. (2026, 4 de marzo). Google faces lawsuit after Gemini chatbot allegedly instructed man to kill himself. The Guardian. https://www.theguardian.com/technology/2026/mar/04/gemini-chatbot-google-jonathan-gavalas

4. Østergaard, S. D. (2023). Will generative artificial intelligence chatbots generate delusions in individuals prone to psychosis? Schizophrenia Bulletin, 49(6), 1418–1419. https://doi.org/10.1093/schbul/sbad128

5. Yousif, N. (2025, 12 de mayo). Parents of teenager who took his own life sue OpenAI. BBC News. https://www.bbc.com/news/articles/cgerwp7rdlvo

6. Brody, J. E. (2025, 18 de agosto). Lo que mi hija le dijo a ChatGPT antes de quitarse la vida. The New York Times en Español. https://www.nytimes.com/es/2025/08/18/espanol/opinion/chat-gpt-terapia-suicidio.html

7. OpenAI. (2025, 27 de octubre). Strengthening ChatGPT’s responses in sensitive conversations. OpenAI. https://openai.com/es-419/index/strengthening-chatgpt-responses-in-sensitive-conversations/

8. OpenAI. (2025, 15 de septiembre). Cómo usan las personas ChatGPT. https://openai.com/es-419/index/how-people-are-using-chatgpt/

9. Luo, X., Wang, Z., Tilley, J. L., Balarajan, S., Bassey, U.-A., & Cheang, C. I. (2025). Seeking emotional and mental health support from generative AI: Mixed-methods study of ChatGPT user experiences. JMIR Mental Health, 12, e77951. https://doi.org/10.2196/77951

10. Buntz, B. (2025, 7 de octubre). ChatGPT-like AI model details 1,300 regions/subregions in mouse brain map. Genetic Engineering & Biotechnology News (GEN). https://www.genengnews.com/topics/artificial-intelligence/chatgpt-like-ai-model-details-1300-regions-subregions-in-mouse-brain-map/


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