Todos excluidos: Sobre la película bottoms
Por Renato Andrade
Psicoanalista miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis, la Nueva Escuela Lacaniana sección Lima y la Asociación de Psicoanálisis Lacaniano de Arequipa
El mundo cambia y a veces una película se propone mostrarlo… con humor.
Chicas en posición masculina, con deseos y cobardías propias de los hombres. Chicos feminizados; enamorados de sí mismos, sin ningún ideal. Chicas y chicos solos, dejados a su suerte. Profesores sin palabra y sin deseo de educar. La madre es un goce desbordado, una loca, y el padre, totalmente ausente.
En ese contexto, el único lazo posible es el amical, el horizontal; encontrar otros como yo, excluidos, desechados, “bottoms”. No deja de ser una fantasía: ¡desechados del mundo… uníos! Ser excluido es una significación tan extendida, que hasta las chicas lindas se integran al club de las perdedoras. La premisa es que todos padecemos de un Otro absoluto que nos abusa, que nos goza, y del que valdría la pena empezar a defenderse. Así, el argumento de la película nos conduce a la invención de un club escolar que nos enseñe a defendernos… ¡a los golpes! El cuerpo estrellado, magullado, sangrante, es un guiño al goce de nuestros tiempos.
Sin embargo, lo que nuestras protagonistas (PJ y Josie) van a descubrir es que ese abusador está en uno mismo y, para no acabar desechados, hay que hacer algo con eso. Hablar, pero de verdad.
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